Este domingo, múltiples ciudades australianas fueron escenario de protestas masivas en apoyo a Palestina, convocadas tras la reciente declaración de hambruna en Gaza.
Según The Guardian, más de 100,000 personas marcharon en Melbourne y había una histórica afluencia en Brisbane. Los manifestantes reclamaron un alto al fuego, sanciones a Israel y el fin del comercio armamentístico con ese país.
Líderes ecologistas como Larissa Waters instaron al gobierno federal a responder con firmeza, mientras activistas destacaron la necesidad de rechazar partidos políticos por la postura adoptada frente al conflicto.
También en ciudades regionales, comunidades unieron la causa, evidenciando un sentimiento nacional creciente. El impacto político de estas manifestaciones aún está por analizarse.
Pese a tensiones puntualizadas por contramanifestaciones en algunos lugares, la movilización fue mayormente pacífica, con un fuerte llamado a mantener el diálogo político.








