La tensión en el sur del Líbano vuelve a colocarse en el centro de la agenda regional, mientras el Ejecutivo libanés insiste en que mantiene esfuerzos para contener una escalada que ya ha dejado un alto costo humano y material en la zona fronteriza.
Según EFE, el primer ministro de Nawaf Salam afirmó que su Gobierno sigue «trabajando por detener esta guerra», en medio de un escenario marcado por la incertidumbre tras el fracaso de recientes conversaciones internacionales entre Estados Unidos e Irán celebradas en Islamabad.
El mandatario libanés detalló que entre las prioridades de su administración están la retirada de las fuerzas israelíes de todo el territorio, el intercambio y retorno de prisioneros, así como la reconstrucción de localidades devastadas y el regreso seguro de los desplazados. Su mensaje, difundido en redes sociales, intenta proyectar control político en un momento de fuerte presión militar sobre el país.
La situación se agrava por la ofensiva terrestre israelí en el sur del territorio libanés, especialmente en áreas al sur del río Litani, una franja estratégica cercana a la frontera con Israel. Allí, las operaciones militares han intensificado el desplazamiento de familias y la destrucción de infraestructura civil, elevando la tensión regional.
En sus declaraciones, Salam también aludió al sufrimiento de la población civil, describiendo el impacto emocional de una guerra que ha obligado a miles de personas a moverse de un refugio a otro. Sus palabras buscan conectar con una sociedad marcada por décadas de conflictos y crisis internas.
En paralelo, el escenario político y militar se complejiza con la presencia de actores armados como Hizbulá, cuya influencia en el sur del país sigue siendo un factor clave en la dinámica del conflicto. La escalada también ha implicado a altos mandos israelíes, en un enfrentamiento que continúa sin señales claras de desescalada.
La situación mantiene en alerta a la región, mientras el gobierno libanés insiste en su llamado a frenar las hostilidades y abrir espacios para una salida diplomática en medio de un conflicto que sigue expandiéndose en intensidad y alcance.








