El sector manufacturero dominicano sigue mostrando señales claras de expansión. El Centro de Desarrollo y Competitividad Industrial (Proindustria) reporta 25,985 empleos directos generados en los parques, distritos y zonas francas bajo su administración, una cifra que confirma el peso estratégico de la industria en la economía nacional y su capacidad de dinamizar territorios fuera del Gran Santo Domingo.
El crecimiento no ha sido marginal. En comparación con el período anterior, se sumaron 1,888 nuevos puestos de trabajo, con una participación femenina que alcanza el 53.97 %, equivalente a 13,515 mujeres integradas al aparato productivo formal. Dentro de ese grupo destacan 3,235 madres solteras, un indicador que no solo habla de actividad económica, sino también de impacto social. La ocupación de la infraestructura industrial se sitúa en 94 %, reflejando la alta demanda de espacios productivos y la confianza empresarial en el clima de inversión.
Actualmente, la institución gestiona 19 zonas francas, cinco parques industriales para mipymes, un distrito industrial y un parque bajo administración especial, distribuidos en 18 provincias. Esa presencia territorial permite que comunidades tradicionalmente relegadas participen de la cadena de valor industrial, reduciendo la presión migratoria hacia los grandes centros urbanos y promoviendo economías locales más robustas.
En términos de infraestructura, se administran 424 naves y locales industriales, de los cuales 398 están ocupados y 248 empresas operan activamente. Las 52 nuevas solicitudes de arrendamiento, junto a 11 contratos firmados y 27 renovaciones, evidencian un mercado dinámico. A eso se suma la recuperación de 20 naves mediante procesos legales, una señal de ordenamiento institucional y uso eficiente de activos públicos.
Uno de los movimientos más relevantes es la reactivación de la zona franca de Quisqueya, en San Pedro de Macorís, donde se instalará Invema, considerada la planta recicladora más grande y moderna del Caribe y Centroamérica. El proyecto, bajo alianza público-privada, supera los 50 millones de dólares en inversión y apunta a fortalecer la economía circular en la región. En un contexto global donde la sostenibilidad marca la pauta, iniciativas de este tipo colocan al país en una posición competitiva.
La región Sur también experimenta un impulso significativo. En San Juan de la Maguana ya operan cinco naves industriales tras nuevas inauguraciones que implicaron más de RD 271 millones en inversión. Además, se transfirieron fondos para dos estructuras adicionales que podrían generar más de 1,200 empleos directos. En Hato Mayor se levantan tres naves con una inversión de RD 140 millones, mientras que Bayaguana formalizó su recuperación mediante el Decreto 594-25 y Baní avanza en un proceso integral de modernización. El parque industrial de La Vega, por su parte, supera los 5,000 empleos directos, consolidándose como uno de los polos manufactureros más activos del interior.
El fortalecimiento no se limita a ladrillos y concreto. En el último período se gestionaron 278 nuevos registros industriales y 1,069 renovaciones, además de 168 procesos de calificación industrial. Más de 1,500 gestiones administrativas que reflejan un tejido empresarial en constante formalización, elemento clave para acceder a incentivos y financiamiento.
La capacitación ha sido otro eje central: 52 jornadas formativas, 1,824 personas capacitadas y 1,993 asistencias técnicas. Un total de 1,223 empresas recibieron asesoría especializada, lo que impacta directamente en productividad y competitividad. Las rondas de negocios B2B beneficiaron a 139 empresas, fortaleciendo encadenamientos productivos en momentos donde la integración local resulta determinante para enfrentar choques externos.
En el ámbito de innovación, 23 empresas e instituciones fueron reconocidas por buenas prácticas y 15 emprendedores industriales recibieron galardones por generación de empleos, nivel tecnológico y competitividad. A esto se suma el proyecto DR-T1304, financiado por BID Lab y la Comisión Europea con una inversión de 1.38 millones de dólares, enfocado en incubación y aceleración industrial. La meta es beneficiar a 400 emprendedores, reforzando la base productiva con propuestas de mayor valor agregado.
En el plano institucional, la aprobación del Plan Estratégico 2025–2028, la implementación de la primera Carta Compromiso al Ciudadano y un 98 % de cumplimiento en indicadores de transparencia apuntan a una gestión más estructurada. La inauguración de una Oficina Regional de Servicios en Santiago amplía la cobertura en el Cibao, descentralizando trámites y acercando el Estado al sector productivo.
La manufactura dominicana vive un momento de expansión sostenida, apoyada en infraestructura, formalización e innovación. El reto ahora es mantener el ritmo, atraer inversión de mayor sofisticación tecnológica y asegurar que ese crecimiento se traduzca en empleos de calidad y mejores ingresos para las familias.








