La República Dominicana acaba de mover una ficha estratégica en el tablero tecnológico regional. Con la firma del decreto 113-26, el Gobierno declara de alta prioridad nacional la construcción de puertos de intercambio digital y la instalación de nuevos sistemas de cables submarinos, una apuesta que apunta directamente a fortalecer la conectividad internacional y a posicionar al país como un nodo clave para el desarrollo de inteligencia artificial en América.
Según informó la Presidencia de la República Dominicana, la iniciativa contempla la creación de un puerto de intercambio digital de clase mundial en territorio dominicano, además de un anillo internacional de cable submarino que conectará directamente con Estados Unidos continental. La medida forma parte de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA) y se alinea con la visión de convertir al país en un hub regional de innovación tecnológica.
El presidente Luis Abinader sostuvo que la infraestructura digital será determinante para insertar al país en el centro del intercambio de datos entre América del Norte, Centroamérica y Sudamérica. Más allá del discurso político, el trasfondo es económico: los países que dominan el flujo y procesamiento de datos suelen capturar mayor inversión extranjera, empleos de alto valor y desarrollo de ecosistemas tecnológicos.
El proyecto cuenta con el respaldo de Google, que construirá su octavo puerto digital en el mundo y el primero en Latinoamérica en suelo dominicano. La multinacional detalló que la infraestructura estará basada en tres pilares: alcance, confiabilidad y resiliencia. Esto implica ampliar la capacidad de conexión directa con Estados Unidos —pasando de uno a tres cables— y multiplicar por diez los pares de fibra óptica disponibles hacia ese destino.
El vicepresidente de Infraestructura de Red Global de la compañía, Brian Quigley, advirtió que la expansión acelerada de la inteligencia artificial exige redes robustas para evitar que la brecha digital evolucione hacia una brecha de acceso a la IA. Su planteamiento coincide con análisis de organismos como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que ha alertado sobre el riesgo de que las economías con menor infraestructura queden rezagadas en la nueva ola tecnológica.
En el plano local, el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, reveló que el tráfico de internet en el país ha crecido más de 500 % en los últimos cinco años y que más del 35 % proviene de Estados Unidos. El dato resulta revelador si se considera que actualmente solo existe un cable directo con ese país y que varios de los seis cables internacionales en operación superan las dos décadas de servicio, acercándose al final de su vida útil.
El nuevo anillo submarino permitirá conmutación en tiempo real ante fallas, reduciendo el riesgo de interrupciones masivas. En un país expuesto a fenómenos naturales y con creciente dependencia de servicios digitales banca en línea, comercio electrónico, telemedicina y plataformas educativas la resiliencia deja de ser un lujo y se convierte en necesidad estructural.
A nivel regional, República Dominicana compite con plazas como Miami, Panamá y São Paulo en la atracción de centros de datos y servicios en la nube. Contar con baja latencia hacia regiones de Google Cloud especializadas en inteligencia artificial puede traducirse en ventajas concretas para startups, universidades y empresas que desarrollen soluciones basadas en aprendizaje automático, análisis de datos o automatización industrial.
El desafío ahora no es solo instalar cables y edificios tecnológicos. La apuesta exige capital humano capacitado, marcos regulatorios modernos y políticas energéticas que garanticen sostenibilidad. La infraestructura abre la puerta; el verdadero impacto dependerá de cómo el país articule educación, inversión privada e innovación local alrededor de esta nueva autopista digital.
Si la ejecución avanza al ritmo anunciado, el país no solo ampliará su conectividad, sino que podría redefinir su papel en el mapa tecnológico del Caribe y Centroamérica, pasando de consumidor de servicios digitales a productor y exportador de soluciones basadas en inteligencia artificial.








