La República Dominicana asumirá en 2026 un rol estratégico en la transformación digital del Estado en América Latina y el Caribe, al convertirse en el país desde donde se coordinarán las principales decisiones sobre gobierno digital a nivel regional. La designación coloca al país en el centro de un debate cada vez más relevante, marcado por la modernización de los servicios públicos, la ciberseguridad y el uso responsable de tecnologías emergentes.
Según informó Presidencia, el país no solo encabezará la presidencia de la Red Interamericana de Gobierno Digital (Red GEALC), sino que también fungirá como sede de su Reunión Ministerial, el espacio político de mayor jerarquía dentro de esta red. El encuentro, previsto entre septiembre y octubre de 2026, reunirá a ministras, ministros y altas autoridades responsables de las políticas digitales de los países miembros.
Esta doble responsabilidad consolida a la República Dominicana como un actor de peso en la agenda regional de modernización del Estado. Desde esa posición, el país tendrá la tarea de facilitar consensos y promover cooperación en áreas sensibles como la digitalización de servicios públicos, la interoperabilidad entre plataformas gubernamentales, la protección de datos, la ciberseguridad y la incorporación ética de la inteligencia artificial en la gestión pública.
La Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y Comunicación (Ogtic) será el eje operativo de estos esfuerzos. Su rol va más allá de la organización logística del encuentro ministerial implica coordinar una agenda regional que conecte prioridades nacionales con desafíos compartidos por gobiernos que avanzan, a distintos ritmos, hacia modelos de Estado más digitales y centrados en el ciudadano.
En los últimos años, organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo y la CEPAL han advertido que la digitalización del sector público es clave para mejorar la eficiencia del gasto, reducir brechas de acceso y fortalecer la transparencia institucional. En ese contexto, liderar la Red GEALC le permitirá al país incidir en la definición de políticas comunes, fomentar el intercambio de buenas prácticas y atraer cooperación técnica para fortalecer sus propias capacidades.
El reto no es menor. La región enfrenta desafíos estructurales en conectividad, talento digital y confianza ciudadana en los servicios en línea. Asumir la presidencia de la Red implica, para la República Dominicana, demostrar con hechos que la transformación digital puede traducirse en trámites más simples, servicios más rápidos y una relación más cercana entre el Estado y la gente.
Más allá del protagonismo diplomático, esta elección abre una ventana para proyectar al país como referente regional en gobierno digital. También representa una oportunidad para acelerar procesos internos, alinear políticas públicas con estándares internacionales y reforzar la idea de que la tecnología, bien gestionada, puede convertirse en una herramienta concreta para el desarrollo y la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía.








