El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció que el país prevé inaugurar en 2030 un sistema de energía nuclear con ciclo de combustible cerrado, un avance que marcaría un precedente mundial en el sector energético. El anuncio tuvo lugar durante la Semana Atómica Mundial, celebrada en Moscú, donde el mandatario resaltó el carácter innovador del proyecto y su impacto en la seguridad energética futura.
Según El Universal, el jefe del Kremlin explicó que el objetivo de esta tecnología es enfrentar el agotamiento progresivo de los recursos de uranio. En sus palabras, en un escenario optimista, las reservas podrían agotarse hacia 2090, pero en uno más realista, incluso antes de 2060. Con el ciclo de combustible cerrado, Rusia busca reducir al mínimo la dependencia de nuevos suministros de uranio, extendiendo la vida útil de la energía nuclear y ofreciendo una alternativa más sostenible.
Putin también adelantó que el país iniciará la producción en serie de pequeñas centrales nucleares, tanto terrestres como flotantes, las cuales según defendió ofrecen altos estándares de seguridad y resistencia frente a factores externos. Estas características, apuntó, explican la creciente demanda de los diseños rusos en el mercado global.
El mandatario recalcó que la cuestión central es garantizar recursos energéticos suficientes para las próximas décadas. En este sentido, subrayó que Rusia está invirtiendo en tecnologías nucleares de nueva generación, concebidas para usos pacíficos y más eficientes a largo plazo.
La iniciativa, de concretarse en el plazo señalado, colocaría a Rusia en una posición de liderazgo en la carrera tecnológica nuclear, en un momento en que varios países buscan diversificar sus fuentes de energía y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.








