La salud mental ha emergido como un pilar central en las políticas públicas de República Dominicana, con esfuerzos concretos para ampliar la cobertura y la calidad de los servicios dirigidos a personas con condiciones emocionales y psicológicas.
Según el medio Presidencia, el Gobierno dominicano ha puesto especial énfasis en consolidar un sistema público de salud que no solo atienda enfermedades físicas, sino que también garantice respuesta oportuna, respetuosa y humanizada a quienes enfrentan dificultades de salud mental en distintos grados de complejidad.
Desde la máxima dirección del Servicio Nacional de Salud (SNS), su titular ha subrayado que esta institución es el brazo operativo clave para asegurar la inclusión real de pacientes con problemas como depresión, crisis emocionales o situaciones de riesgo suicida. La intención es que ninguna persona quede desatendida por falta de recursos o estructura, y que el sistema de salud funcione como red de apoyo permanente.
En los últimos años, las autoridades han impulsado la creación y consolidación de Unidades de Intervención en Crisis en Salud Mental dentro de hospitales regionales y provinciales. Estas unidades especializadas se han multiplicado en la red pública en un plazo menor a cuatro años, ampliando la disponibilidad de atención especializada en todo el territorio nacional y acercando los servicios a comunidades que tradicionalmente tenían acceso limitado.
Este fortalecimiento no se limita a espacios físicos: también contempla el desarrollo de equipos multidisciplinarios entrenados para intervenir en momentos críticos, ofrecer acompañamiento psicológico y facilitar tratamientos psiquiátricos adecuados. El SNS ha puesto énfasis en que estos servicios sean gratuitos, accesibles y respetuosos de la dignidad de cada paciente.
Con estas acciones, el Estado dominicano busca consolidar una estrategia integral de salud mental que responda tanto a las necesidades actuales como a los desafíos futuros, promoviendo una atención que abarca desde la prevención y el diagnóstico hasta el tratamiento continuo y el apoyo comunitario.
La apuesta gubernamental refleja una visión ampliada de la salud: no solo como ausencia de enfermedad, sino como bienestar integral que reconoce la importancia del equilibrio emocional dentro de la calidad de vida de las personas.








