Un agente perdió la vida y otro resultó gravemente herido este viernes tras ser atacados a tiros en una vivienda del sur de Florida mientras cumplían una orden de desalojo. Todo ocurrió en el condado de Indian River County, donde al menos tres policías respondieron a un llamado y fueron recibidos por descargas de bala una vez dentro del domicilio.
Según un comunicado de la oficina del alguacil del condado, el agresor hijo de la propietaria abrió fuego “de forma indiscriminada” cuando los agentes ingresaron a entregar la notificación. Uno de los oficiales, con 25 años de servicio, falleció en el acto; otro sufrió una herida de bala en el hombro y se encuentra en estado crítico, mientras que un tercero salió ileso.
El atacante también resultó herido y se encuentra en cirugía, en estado crítico, según el mismo portavoz policial. Como informa EFE, las autoridades del estado, incluidos el gobernador Ron DeSantis y el fiscal general James Uthmeier, han anunciado que trabajan junto a la oficina del alguacil y otras instancias locales para esclarecer los hechos. En el caso del agente fallecido, se solicitó un minuto de silencio durante una rueda de prensa realizada por Uthmeier, añadió la fuente.
El suceso ocurre apenas dos semanas después de un tiroteo en el condado de Miami‑Dade County en el que un oficial murió mientras atendía un accidente de tráfico. Este patrón de violencia contra agentes fuerza una reflexión urgente sobre las condiciones en que desempeñan su labor muchas fuerzas de seguridad en Florida.
El hecho pone de relieve los riesgos extremos que pueden desatarse en una intervención de rutina como un desalojo, y plantea preguntas sobre la formación de los agentes, protocolos de llegada y colaboración interinstitucional en contextos de alto riesgo. Expertos en seguridad consultados por medios estadounidenses subrayan la necesidad de revisiones de protocolos para minimizar sorpresas y salvaguardar vidas.
Para los residentes del condado, este episodio agrega tensión a la ya compleja realidad de la vivienda, la propiedad y la intervención estatal en Florida, donde los desalojos pueden convertirse, en momentos extremos, en escenarios de violencia. Las autoridades locales han prometido total transparencia en la investigación y han reforzado, provisionalmente, la seguridad en operativos similares.








