Cinco jóvenes de entre 14 y 17 años fallecieron el pasado lunes tras quedar atrapados en una azotea de Manlleu, Barcelona, donde el humo generado por un incendio los dejó inconscientes, impidiéndoles escapar. La intensa humareda llenó los trasteros de la azotea y se propagó a los pisos inferiores, obligando a varios vecinos a evacuar.
Tal como informa EFE, los adolescentes utilizaban uno de los trasteros como punto de encuentro. La investigación preliminar de los Mossos d’Esquadra apunta a un accidente, posiblemente originado por un cigarrillo que prendió el mobiliario almacenado en el espacio. Las víctimas, cuatro chicos de 16 años, uno de 17 y otro de 14, murieron por asfixia, según los informes iniciales.
El edificio, situado en la calle Montseny número 66, cuenta con alrededor de 40 minicubículos en la azotea, algunos abandonados, que se convirtieron en una trampa mortal. Vecinos destacan que los jóvenes no residían en el inmueble, pero accedían con facilidad porque la puerta estaba casi siempre abierta. Los Bomberos confirmaron que el fuego apenas generó llamas, pero la densidad del humo fue suficiente para afectar a otros cinco individuos, entre ellos cuatro policías locales, que recibieron atención médica leve.
El Ayuntamiento de Manlleu se reunió con residentes del bloque para abordar la seguridad del edificio, planteando medidas que eviten el acceso no controlado a la azotea. Además, el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, expresó consternación y coordinación con el Consulado General de Marruecos y autoridades locales para apoyar a las familias durante este difícil momento, especialmente en el contexto del Ramadán.
La investigación sigue abierta mientras se esperan los informes completos de los Mossos y de los Bomberos, así como los resultados de las autopsias, que permitirán esclarecer de manera definitiva las circunstancias del trágico suceso.








