Bad Bunny marcó un hito en el Super Bowl LX al convertirse en el primer artista en presentar un espectáculo de medio tiempo íntegramente en español, llevando su música latina a millones de espectadores en Estados Unidos y el mundo. La actuación, que combinó energía y coreografías innovadoras, generó reacciones encontradas entre la audiencia.
Tal como informa EFE, el presidente Donald Trump criticó duramente el show, calificándolo de “uno de los peores de la historia” y cuestionando la claridad de la letra y la idoneidad del baile para los niños. Trump había cuestionado previamente la selección de Bad Bunny para el evento, calificándola de “horrible elección” y argumentando que no reflejaba los estándares estadounidenses de éxito y excelencia.
El puertorriqueño, conocido por su postura crítica frente a políticas migratorias de la Administración Trump, había evitado llevar su gira ‘Debí Tirar Más Fotos World Tour’ a Estados Unidos el año pasado, precisamente para esquivar redadas. En su discurso durante los Grammy, también defendió la dignidad de la comunidad latina, afirmando: «No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos».
El show de Bad Bunny representa un paso significativo en la visibilidad de la música en español en eventos masivos estadounidenses, y su impacto cultural va más allá de la polémica. Artistas y expertos destacan que su presentación podría abrir la puerta a futuras inclusiones de talentos latinos en escenarios globales, reflejando la diversidad de audiencias y tendencias musicales actuales.
La actuación del cantante boricua no solo desafió expectativas, sino que también consolidó su posición como referente de la música urbana y un símbolo de la influencia latina en la cultura estadounidense contemporánea.








