La Vega vuelve a colocarse en el radar de los viajeros locales con una propuesta que combina historia, espiritualidad y paisajes cargados de verdor. Un grupo de comunicadores recorrió los rincones más emblemáticos del municipio para apreciar, de primera mano, cómo esta provincia continúa fortaleciendo su oferta para el turismo interno.
Según la Presidencia, la jornada formó parte de un press trip que buscó resaltar los circuitos patrimoniales del destino, desde las ruinas de La Vega Vieja hasta la comunidad del Santo Cerro, uno de los espacios de peregrinación más concurridos del país. La experiencia permitió constatar cómo estos enclaves conservan un atractivo especial tanto para creyentes como para amantes de la historia dominicana.
La ruta inició en el corazón del Santo Cerro, donde el Santuario Nuestra Señora de las Mercedes sigue siendo un punto de encuentro para miles de visitantes cada año. Ese entorno, marcado por el silencio y la devoción, se complementa con un paisaje que abre el valle de La Vega Real como si fuese un mural natural. En los últimos meses, el auge del turismo religioso ha tenido un impulso notable, respaldado por iniciativas públicas y comunitarias que buscan cuidar el valor patrimonial del área.
Durante la actividad, representantes de turismo local explicaron que han realizado levantamientos y diagnósticos para diversificar la oferta y mejorar la experiencia del visitante. Estos esfuerzos también se alinean con la tendencia regional a fortalecer productos turísticos sostenibles que integren cultura, naturaleza y gastronomía, algo que ciudades como Cuenca, Antigua o Cartago han desarrollado con éxito en proyectos recientes, según reportes de la Organización Mundial del Turismo.
El recorrido incluyó paradas en monumentos religiosos e históricos como la Catedral Inmaculada Concepción y el Museo Sacro. Cada espacio aporta una mirada particular al pasado vegano, desde piezas coloniales hasta relatos sobre la evolución espiritual de la zona. La visita al Monumento Luz del Mundo agregó un matiz más contemporáneo a la jornada, mostrando cómo La Vega combina herencia y modernidad.
La gastronomía también se robó parte del protagonismo. En el Hotel Santo Cerro Natural Park, los comunicadores disfrutaron una propuesta culinaria que apuesta por ingredientes locales en un entorno ecológico. Este tipo de hospedaje sostenible viene creciendo en el país, impulsado por viajeros que prefieren experiencias más tranquilas y en contacto directo con la naturaleza.
Uno de los momentos más llamativos del viaje surgió con la degustación de dulces tradicionales elaborados por Sofía Viñas Disla, una emprendedora de apenas nueve años que, junto a su abuela, ha decidido mantener viva una tradición familiar. Sus conconetes, hojaldres y roquetes, junto a creaciones más recientes como sus canastitas de coco y los boleros rellenos de dulce de leche, aportaron un toque auténtico y cercano al recorrido.
Ya en la ciudad, la visita a Armando Café recordó la riqueza cafetalera de la Cordillera Central. Sus variedades, cultivadas en altura, ofrecen aromas y sabores que reflejan el carácter del café dominicano. Los baristas explicaron cómo el auge del consumo local de café especialidad viene creciendo desde hace cinco años, con un mercado que se ha duplicado según cifras de asociaciones cafeteras nacionales.
Otra parada memorable fue el Holy Hill, un espacio diseñado para el descanso y la recreación, donde una piscina elevada y vistas panorámicas convierten el lugar en un refugio perfecto para pasar el día. Esta mezcla de ocio y naturaleza está alineada con las preferencias del turismo joven dominicano, que busca ambientes relajados pero visualmente impactantes.
En el ámbito cultural, el Museo del Carnaval Vegano abrió sus puertas para mostrar una galería llena de colores, texturas y símbolos de las comparsas más emblemáticas del país. La exposición recoge desde los Lechones de Santiago hasta los Pintaos de Barahona y los Macarao de Salcedo, abarcando la diversidad folclórica nacional. La muestra destaca la evolución de los Diablos Cojuelos de La Vega, quienes hoy organizan más de 240 grupos activos que innovan año tras año con diseños deslumbrantes.
Este viaje de prensa dejó claro que La Vega continúa fortaleciendo su identidad turística con una mezcla atractiva de tradición, naturaleza y creatividad comunitaria. Esa combinación la convierte en un destino que sigue creciendo sin perder su esencia.








