Alex Rodríguez revela por qué prefirió 696 jonrones con Yankees

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Hablar de Alex Rodríguez es sumergirse en una mezcla de números de videojuego y polémicas de primera plana. En el más reciente episodio del podcast dominicano Emprendedores con DC, conducido por el ministro de Turismo David Collado, el exantesalista de Grandes Ligas confesó que rechazó varias ofertas tras su salida de Nueva York solo para conservar la “pinstripes” en su último swing. “Tres equipos me llamaron para que pegara los cuatro jonrones que me faltaban, pero 696 con los Yankees vale más que 700 con otro uniforme”, soltó sin rodeos.

Ese apego a la camiseta no fue solo capricho de estrella. Rodríguez explicó que antes de decir que no, consultó con su mamá y sus hermanos “Decidimos que el número tenía que quedarse donde comenzó el amor”, contó, haciendo alusión a la afición dominicana que le sigue la pista desde que debutó con Seattle en 1994. El exjugador hijo de padres dominicanos, nacido en Washington Heights remarcó que la conversación familiar pesó más que cualquier bono por productividad.

La espina que sí le duele es el Salón de la Fama. En la votación de 2025 apenas consiguió un 37.1 % de apoyo, muy lejos del 75 % requerido, mientras Ichiro Suzuki, CC Sabathia y Billy Wagner celebraban su exaltación esa misma noche. El fantasma de los esteroides sigue pesando otros toleteros ligados a la era Biogenesis, como Manny Ramírez, permanecen en el mismo limbo. A-Rod, sin embargo, repite el mantra de su madre “Ella reza todos los días para que me vea junto a Pedro Martínez y Big Papi”.

El contraste es brutal. Sobre el terreno dejó un .295 de promedio, 696 cuadrangulares y 2 086 carreras impulsadas, cifras que solo tres mortales Bonds, Aaron y Ruth han superado en el renglón de vuelacercas. Pero fuera del campo arrastra la suspensión de 2014 y el eterno debate ético. Esa dualidad mantiene dividido al mismo público que ovacionó sus 54 bambinazos de 2007 y luego lo abucheó en 2013.

Lejos del dugout, Rodríguez encontró refugio en la cabina de FOX Sports, donde comparte micrófono con Derek Jeter y David Ortiz. “Para muchos dominicanos nuestro show es casi una novela”, bromeó, sorprendido por los ratings caribeños que maneja la cadena estadounidense. El ex Yankee admite que no tiene paciencia para dirigir un club, pero sí para desmenuzar un turno al bate en cámara lenta y explicar por qué un slider mal ubicado puede costar la temporada.

La charla también dejó perlas de admiración deportiva calificó a Barry Bonds como “el mejor pelotero de todos los tiempos” y se alineó con la vieja guardia al colocar a Michael Jordan por encima de LeBron James. Más que provocaciones, parecen guiños al marketing: A-Rod entiende que la narrativa vende casi tanto como los hits, y su presencia en un espacio pensado para emprendedores encaja con su faceta de inversionista y comentarista.

¿Qué sigue? Si la Asociación de Escritores no lo deja entrar por la puerta principal de Cooperstown, todavía le quedará la ventana del Comité de la Era, que suele mirar los expedientes con menos pasión y más memoria. En el interín, la fe de mamá, el cariño de los fanáticos y aquellos 696 jonrones todos tatuados bajo la misma gorra de los Yankees siguen siendo su mejor carta de presentación ante cualquier jurado, terrenal o divino.

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