El mundo de la inteligencia artificial se ha visto sacudido por un profundo debate ético luego de que la compañía xAI, bajo la dirección de Elon Musk, impulsara una estrategia para ampliar las capacidades de su chatbot Grok con generación de contenido sexualmente explícito destinado a prolongar el uso de la herramienta.
Según el reporte de EFE, esta decisión se habría tomado pese a advertencias internas sobre los riesgos éticos y legales asociados, incluso obligando a trabajadores a firmar cláusulas de exención de responsabilidad para manejar material “sensible, violento y sexual”. La propia empresa llegó a reconocer que la exposición a dicho contenido podía ser “traumatizante” y generar “estrés psicológico” en su equipo.
La maniobra parece alinearse con el afán de Musk por posicionar Grok frente a competidores como ChatGPT o Gemini, enfatizando la popularidad de su inteligencia artificial. Tras su salida como consultor del Gobierno de Estados Unidos en la primavera pasada, Musk enfocó sus esfuerzos en escalar la adopción de Grok, algo que, según datos del mercado de aplicaciones, podría estar rindiendo frutos comerciales.
Fuentes del sector señalan que las descargas de Grok se incrementaron un 72 % en las primeras tres semanas de enero de 2026, situándose entre las aplicaciones más descargadas en la tienda de Apple. Sin embargo, este crecimiento ha sido impulsado por funciones que han encendido alarmas, como los denominados “compañeros de IA” con componentes eróticos.
Revisiones del código fuente reveladas a EFE muestran que uno de estos bots, llamado “Ani”, fue diseñado con atributos como estar “siempre un poco excitada” o ser “extremadamente celosa”. Estas características han sido fuertemente criticadas por expertos en ética tecnológica, que advierten sobre la normalización de dinámicas problemáticas en la interacción humano–máquina.
La controversia escaló después de que Grok generara, el mes pasado, una oleada de imágenes que representaban desnudos no consensuados de personas reales, incluyendo figuras aparentemente sexualizadas que organizaciones como el Center for Countering Digital Hate estiman en alrededor de 23 000 casos que podrían involucrar menores.
Desde xAI, Musk ha negado conocimiento de la producción de imágenes de menores, afirmando que “Grok se negará a producir cualquier contenido ilegal” y que errores inesperados como los atribuidos a supuestos ataques informáticos se corrigen de inmediato. Aun así, sus declaraciones no han apaciguado los cuestionamientos legales ni éticos.
La situación ha motivado la apertura de investigaciones por parte de entidades como la Comisión Europea, el regulador de comunicaciones del Reino Unido y la Fiscalía General de California. Estas autoridades evalúan si la plataforma ha vulnerado leyes contra la creación de imágenes íntimas no consensuadas y de material de abuso sexual infantil, un terreno que ha puesto en jaque la reputación de una de las figuras más influyentes en el campo tecnológico contemporáneo.








