La factura de los combustibles vuelve a dar un respiro a los hogares y a los sectores productivos del país, en un contexto internacional todavía marcado por la volatilidad del mercado energético. Para la semana del 31 de enero al 6 de febrero de 2026, los precios de los carburantes de mayor consumo se mantendrán sin cambios, una decisión que apunta a contener presiones inflacionarias y preservar el poder adquisitivo.
Según informó la Presidencia, el Gobierno asumirá un subsidio de RD 182.2 millones para evitar alzas en productos clave como el gas licuado de petróleo (GLP) y los distintos tipos de gasoil. Solo en el caso del GLP, el aporte estatal será de RD 9.08 por galón, mientras que el gasoil regular y el óptimo recibirán subsidios de RD 14.91 y RD 13.67, respectivamente.
Con esta medida, la gasolina premium seguirá despachándose a RD 290.10 por galón y la regular a RD 272.50, sin variación frente a la semana anterior. El gasoil regular se mantendrá en RD 224.80 y el óptimo en RD 242.10, precios que impactan directamente el transporte público, la logística y buena parte de la actividad comercial.
No todos los derivados corren con la misma suerte. El avtur sube RD 3.65 y se venderá a RD 202.75 por galón, mientras que el kerosene aumenta RD 3.90, colocándose en RD 235.50. En contraste, el fueloil #6 registra una leve baja de RD 0.32, situándose en RD 143.10, y el fueloil 1%S sube RD 3.41 hasta RD 163.72.
El GLP, uno de los combustibles más sensibles para los hogares, se mantiene en RD 137.20 por galón, y el gas natural conserva su precio de RD 43.97 por metro cúbico. La tasa de cambio promedio utilizada para estos cálculos fue de RD 63.12 por dólar, conforme a las publicaciones diarias del Banco Central.
Este esquema de subsidios se produce en un momento en que los precios internacionales del petróleo continúan reaccionando a factores geopolíticos, ajustes de producción de los grandes exportadores y señales mixtas de la economía global. En ese escenario, la política de amortiguar los costos internos busca dar estabilidad a corto plazo, aunque sigue dejando sobre la mesa el debate de fondo: hasta cuándo es sostenible el peso fiscal de estas compensaciones.








