Rescatista salva 165 vidas en inundación de Texas

-

Texas. Cuando el río Guadalupe se desbordó y convirtió el Camp Mystic en una trampa mortal, Scott Ruskan, un recién graduado de la Guardia Costera, fue el único rescatista aéreo que pudo llegar hasta la escena. En su primera misión operativa, este joven de 26 años guio a 165 personas la mayoría niñas hasta terreno seguro, abriendo un paréntesis de esperanza en medio del caos.

Las autoridades estatales confirmaron poco después que 27 campistas y personal del campamento no sobrevivieron y que varias personas seguían desaparecidas, elevando la tragedia a una de las peores para la región Hill Country en las últimas décadas.

Ruskan relató que su helicóptero tardó seis horas en superar la tormenta para poder descender en Kerr County. Sin radio ni señal celular, improvisó un corredor humano entre árboles caídos y lodo; al mismo tiempo consolaba a niñas en shock, algunas heridas por correr sin calzado. “Ellas mostraron el verdadero coraje; yo solo seguí su ejemplo”, dijo después a sus superiores.

El operativo de emergencia movilizó a más de 20 agencias locales y federales con botes, drones, binomios caninos y otros helicópteros. Sin embargo, el número de víctimas siguió creciendo: al 8 de julio, la cifra estatal de fallecidos había superado los 100, con Kerr County como epicentro del desastre.

Esta no es la primera vez que el Hill Country sufre una riada devastadora estudios del Servicio Meteorológico Nacional recuerdan que las crecidas relámpago son la principal causa de muertes asociadas a tormentas en EE. UU., con un promedio de 127 fallecidos al año; casi la mitad ocurre dentro de vehículos arrastrados por corrientes inesperadas.

La nueva tragedia reavivó el debate sobre si los recortes al Servicio Meteorológico han mermado la capacidad de monitoreo. Legisladores federales cuestionan si existió margen para emitir advertencias más precisas, mientras el NWS asegura que sus alertas se emitieron con la antelación reglamentaria. Ruskan, por su parte, descarta señalar culpables: “El enemigo era la lluvia; nosotros solo teníamos minutos para actuar”.

Más allá de la discusión presupuestaria, la historia del contador que cambió el escritorio por el arnés de rescate resume dos verdades la vulnerabilidad creciente de las zonas ribereñasagravada por lluvias cada vez más intensas y la potencia del factor humano cuando la naturaleza empuja al límite. En la memoria de cientos de familias texanas, el nombre de Scott Ruskan quedará como prueba viviente de que, incluso en la peor tormenta, hay manos dispuestas a sacar a otros a flote.

Penelope Herrera
Penelope Herrera
Periodista digital con más de 4 años de experiencia en medios de comunicación. Secretaria Ejecutiva en empresa de desarrollo web y publicidad digital.

Lo Más Reciente

MÁS NOTICIAS