China inicia la víspera del Año Nuevo lunar con un notable aumento en la movilidad y el gasto, reflejando un ambiente festivo que combina tradición y modernidad. Mercados, ferias y actividades culturales se llenan de visitantes locales y extranjeros, en un despliegue que marca el inicio de las celebraciones más importantes del país.
Tal como informa EFE, las vacaciones de la Fiesta de la Primavera se han extendido este año a nueve días, del 15 al 23 de febrero, y el periodo de desplazamientos conocido como ‘chunyun’ podría superar los 9.500 millones de viajes en 40 días, según la Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo. El turismo internacional también muestra señales de recuperación, con reservas de vuelos y plataformas online duplicando sus cifras respecto al año anterior.
Plataformas como Springtour.com destacan que los turistas extranjeros que usarán sus servicios se han multiplicado, mientras que Qunar reporta un aumento del 30 % en las reservas de vuelos de visitantes con pasaportes no chinos, provenientes de países como Corea del Sur, Vietnam, Singapur, Australia, Indonesia y un crecimiento notable desde Argentina. A nivel interno, la Administración Nacional de Inmigración estima un tráfico diario de 2,05 millones de pasajeros, un 14,1 % más que el año pasado.
En ciudades como Pekín y Shanghái, los mercados tradicionales concentran la actividad festiva. El área comercial de Longfusi se llena de farolillos rojos, espectáculos folclóricos y puestos de dulces, juguetes artesanales y pinturas de Año Nuevo, generando un ambiente que fusiona comercio y cultura.
El consumo también refleja cambios y mayor diversidad. Según Xinhua, productos importados como cerezas chilenas, durianes tailandeses y lácteos europeos se integran cada vez más en las mesas festivas, en un contexto donde la renta disponible per cápita alcanzó los 43.377 yuanes (unos 6.28 dólares, 5,29 euros) en 2025, según la Oficina Nacional de Estadísticas. Esta tendencia evidencia cómo las celebraciones tradicionales se adaptan a un perfil de consumo más globalizado, sin perder su esencia cultural.








